Nuestra historia real
Todo comenzó con tres conversaciones en una cafetería de Barcelona. Mireia, contable durante quince años, estaba cansada de ver clientes agobiados por números que nadie les había explicado bien. Jaume acababa de cerrar su segundo negocio porque no entendió a tiempo dónde iba su dinero. Y yo llevaba meses ayudando a amigos con sus presupuestos en servilletas.
Nos dimos cuenta de algo: la gente no necesita más aplicaciones complicadas ni asesores inaccesibles. Necesita claridad, honestidad y herramientas que realmente funcionen para su vida diaria. Así nació derivalostiq.
Hoy trabajamos con más de doscientas familias y pequeños negocios en toda España. Algunos nos encuentran porque están en apuros. Otros porque quieren evitarlos. Todos encuentran un equipo que escucha antes de hablar y que explica sin tecnicismos innecesarios.
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